sábado

EL SENDERO DE LOS NUMEROS


Ni el espacio, ni el número, ni siquiera el tiempo, tienen la misma significación para nosotros que la que tuvieron para los hombres cuyas grandes figuras aparecen confusamente a través de la niebla.

Un pitagórico del siglo VI antes de Cristo puede entonar: "Bendícenos, divino Número, tú que engendraste dioses,y hombres"; un kantiano del siglo XIX podría referirse confiadamente al "espacio" como una forma de "intuición pura"; un astrónomo matemático podría anunciar hace unas décadas que el Gran Arquitecto del Universo es un matemático puro. Lo más notable de todas estas profundas expresiones es que seres humanos no más insensatos que nosotros pensaron una vez, que tenían sentido.

Para un matemático moderno estas generalidades que todo lo abarcan significan menos que nada. De todos modos, dada su pretensión de ser la engendradora universal de dioses y hombres, la Matemática ha obtenido algo más sustancial, una fe en sí misma y en su capacidad para crear valores humanos.

Libro para aficionados a la Matemática y para curiosos de la Ciencia en general.

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